2020

Teatro en Alemania, la Passionsspiele 2022 en Oberammergau

La mayor obra de teatro de Alemania

Oberammergau, un pueblo entregado a la pasión

Se trata de una representación de teatro en Alemania que se celebra cada 10 años e implica a más de 2.300 personas en una comunidad de sólo 5.474 habitantes. El municipio bávaro de Oberammergau, a poco más de una hora de Múnich, en el sur de Alemania, ofrecerá el 21 de Mayo de 2022 un espectáculo monumental de casi cuatro siglos de antigüedad: la Passionsspiele (Representación de la Pasión).

El origen de la tradición está en una epidemia. La Peste de Milán (1629-1631), denominada así a pesar de que todo indica que se originó en la zona alpina de Italia, se calcula que terminó por matar a 1.100.000 personas. En 1630 se propagó al sur de Alemania y comenzó a extenderse la muerte, también en Oberammergau: según las crónicas del párroco del lugar, en un festival organizado por la Iglesia en 1632, “un hombre llamado Kaspar Schisler trajo la plaga al pueblo».

Movidos por el terror y la impotencia, los líderes de la comunidad se reunieron en 1633 y prometieron a Dios que, si los libraba de la pandemia, recrearían cada 10 años la Pasión de Cristo. «Desde ese día, no murió nadie más, incluso cuando un gran número de personas tenían síntomas de la plaga», aseguran desde la página web oficial del evento. En 1634 tuvo lugar la primera representación. Participaron entre 60 y 70 actores y el escenario fue el cementerio tras la iglesia del pueblo, donde se hallaban las tumbas de las recién enterradas víctimas de la peste.

En esta obra de teatro en el sur de Alemania se esperan más de 450.000 visitantes

Hoy, casi 400 años después, en su 42ª edición, la Passionsspiele supera la sencilla idea de recrear el sufrimiento de Jesús en la cruz, y se ha convertido en un fenómeno que atraerá este año, calculan los organizadores, a 450.000 visitantes. La obra teatral que muestra el sufrimiento, la muerte y la resurrección de Cristo, se repetirá a lo largo de cinco meses, a partir del 21 de mayo de 2022, con un total de 103 representaciones.

Si no se conoce la magnitud del evento, el tamaño del auditorio del pequeño municipio resulta extravagante. Con capacidad para 5.000 espectadores, erigido en el siglo XIX, se ha renovado y modernizado en varias ocasiones, la última en el año 2000. 

Allí se desarrolla la obra, de cinco horas de duración y dividida en dos partes iguales. Tres horas de descanso entre medias permiten a los asistentes comer y conocer Oberammergau. La mañana comienza con una primera escena grandiosa (el escenario abarrotado por la multitud que recibe a Jesús a su entrada en Jerusalén) y termina con el Prendimiento. La tarde —mientras cae la noche y la iluminación alimenta la atmósfera sombría— empieza con el Martirio de Cristo.

Iglesia de San Pedro y San Pablo de Oberammergau de estilo Barroco

Un espectáculo teatral donde está prohibido cortarse el pelo y afeitarse la barba

El elenco de esta edición es de más de 2300 participantes, desde bebés a ancianos. La actriz más longeva será Anni Drohmann, de 96 años. Todos son aficionados y solo pueden participar si han nacido en el pueblo o son residentes desde hace más de 20 años. El sacrificio de los técnicos, músicos y actores es notable desde el primer momento. En diciembre del año anterior comienzan las audiciones y después los muchos ensayos necesarios para que un proyecto tan ambicioso no quede en una simple función amateur.

Los intérpretes que representan los papeles más importantes pasan una semana en Israel para visitar e interiorizar los enclaves bíblicos. Viajan, en total, 42 personas. Para cada papel principal se preparan dos actores: en el caso de Cristo, Frederik Mayet (39 años) repetirá papel tras la edición de 2010, Rochus Rückel (23) será el Cristo suplente. Otra pequeña muestra de la disciplina con que afrontan el proyecto se trasluce en las melenas y el vello facial: desde el Miércoles de Ceniza los participantes no pueden cortarse el pelo ni afeitarse la barba.

Un gran evento social que une todas las generaciones

En esta obra de teatro en Alemania, Eva-Maria Reiser, la segunda actriz escogida para dar vida a la Virgen, es una radiografía de la implicación de los habitantes. Comenzó en 1990 de niña como parte de la multitud popular que recibe a Jesús, en el año 2000 tocaba el violín en la orquesta y en 2010 fue María Magdalena. “Ahora me permiten ser María”, cuenta para el vídeo promocional del evento.

Reiser habla emocionada de la sensación de comunidad, de cómo unen tantas horas, de un acontecimiento que supera la celebración religiosa e influye en las relaciones personales. El tiempo invertido en los ensayos, los nervios previos, la camaradería en los vestuarios… El director de la representación por cuarta vez consecutiva, Christian Stückl, coincide en esa idea: habla de la Passionsspiele como el “gran evento social» que reúne a las generaciones del pueblo en un proyecto común.

La influencia nazi y el cristo «revolucionario» de Stückl

Hitler acudió a la representación en el sur de Alemania en agosto de 1934, en el jubileo del 300 aniversario del evento. A pesar de considerar el cristianismo como un obstáculo moral para el nazismo, lo utilizaron como instrumento propagandístico. El alcalde de Oberammergau, Raimund Lang, equiparó la peste con «la plaga de marxismo que el Führer Adolf Hitler erradicó». El libreto se modificó para reforzar el mensaje antisemita.

Christian Stückl siempre tuvo presente este episodio. El director y gran renovador de la Passionsspiele, nacido en la población bávara, habla desde su experiencia personal. “Cuando tenía 14 o 15 años, la representaciones de la Pasión eran acusadas de antisemitas. Entonces me empecé a preguntar qué era el antisemitismo, especialmente en el teatro”, declara en una entrevista para el Goethe Institut. Stückl señala que el Antiguo Testamento —compartido por judíos y cristianos—quedaba excluido en versiones anteriores y que se mantenía viva la acusación colectiva al Pueblo judío como responsable de la muerte de Jesús.

Ha sabido adaptar la historia para despojarla del odio. Da protagonismo al Antiguo Testamento, que representa en una docena de Lebenden bilder (cuadros vivientes), exquisitas imágenes congeladas intercaladas en la acción. Los rezos y canciones judías son esenciales y así se escenifican, son el origen de Jesús, un hombre arraigado en su religión. Además, el Cristo de Stückl destaca en escena por hablar a un buen volumen y con claridad. El director declara que la intención es mostrar a Jesús como “un hombre valiente”, destaca que “debe hablar alto”, transmitir seguridad y arrojo porque “es un revolucionario».

Helena Celdrán