Colonia, la ciudad a orillas del Rin

Parece ser una idea comúnmente aceptada que los ciudadanos de Colonia tienen un carácter especialmente alegre y abierto, espíritu que se transmite al tipo de vida de la ciudad, sus costumbres y su atmósfera.

La ciudad de Colonia, hoy la cuarta más grande de Alemania, es centro económico y cultural, pero si se asocia a esta ciudad con algo es con su famoso Carnaval, considerado “la quinta estación del año”. Al iniciarse la Cuaresma, las calles de la ciudad se llenan de desfiles de carrozas y todo tipo de disfraces extravagantes. Bailes, risas y gritos de “Alaaf!” y “Helau!” invitando al brindis y al disfrute. Durante varios días, la ciudad se llena de música y un constante estado de euforia y celebración que lleva a muchos a afirmar que “si has visto el desfile es que no has estado en él”.

Pero Colonia, la ciudad de Konrad Adenauer o Jacques Offenbach, es mucho más. Es centro económico y comercial, ubicado en una de las zonas con más industria de Alemania. A pocos kilómetros de Bonn, capital de la antigua República Federal Alemana, fue además ciudad natal del Canciller Adenauer. Se convirtió así en uno de los referentes que mejor representaron el concepto de Milagro Económico Alemán en cuanto a su modernidad, crecimiento y desarrollo.

Ciudad de Colonia en Alemania | Foto de istockbygettyimages

Referente histórico y cultural

Sin embargo, su historia comenzó hace 2000 años, y aún hoy, sobreviven algunos ejemplos que son muestra de la relevancia de Colonia durante la Edad Media, como el Ayuntamiento o las doce iglesias románicas de su casco histórico. La ciudad fue devastada por la guerra, especialmente a partir de 1942, pero si hay algo que destaca en la silueta de esta metrópoli construida a orillas del Rin, es su majestuosa Catedral.

En el s. XII, el Arzobispo de Colonia trajo de Milán las reliquias de los Reyes Magos a este templo, pero era tal la cantidad de peregrinos que lo visitaban, que se decidió hacer una catedral mucho mayor y más monumental. Se convirtió así en un templo que pudieran divisar desde lejos todos los cristianos, llegando a ser, en varias ocasiones, el edificio más alto del mundo. Tras siglos de construcción, se terminó finalmente en 1880.

Hoy es corazón geográfico y espiritual, y el principal símbolo de la ciudad por su importancia religiosa, arquitectónica y artística. En sus vidrieras, se dan la mano pasado y presente, ya que el templo cuenta con un diseño de Gerhard Richter, el artista vivo más cotizado en la actualidad. Este interés por el arte contemporáneo ha sido una constante en la evolución de Colonia, algo que se pone de manifiesto en el mejor museo de la ciudad: el Museo Ludwig, fundado en 1976 y considerado una de las mecas europeas del arte posmoderno. Su colección abarca obras desde el Expresionismo hasta el Arte Pop.

Detalle de la Catedral de Colonia | Foto de istockbygettyimages

El Rin, uno de los principales atractivos

Pero como toda ciudad fluvial, uno de los principales atractivos de Colonia es su río. El Rin, considerado en el s. XIX como el elemento que personificaba la identidad alemana, es uno de los más importantes ríos de Europa. Fue vía de distribución y una de las principales líneas comerciales de Alemania.

En el casco histórico de Colonia se puede disfrutar del Rin y de su entorno en lugares como el Fisch Markt, salpicado de pintorescas casas de colores, terrazas y cervecerías a orillas del río en las que saborear la cerveza de la ciudad: Kölsch.

Pero para los que quieren aprovechar el Rin para conocer otras localidades, existe la posibilidad de realizar diferentes rutas por el río a lugares como las Siebengebirge, Coblenza, Maguncia o Rüdesheim. Muy buena gastronomía y vino Riesling en localidades declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO ubicadas en un entorno de viñedos y fortalezas medievales.

Rutas por el río Rin: la ruta de las Siebengebierbe | Foto de istockbygettyimages

Celia Martínez | Guía de ruta por Alemania